miércoles, 9 de julio de 2014

FRANCISCO BOLOGNESI


Nació en Lima el 4 de abril de 1816. De padre italiano, Andrés Bolognesi, y madre arequipeña, Juana Cervantes Pacheco; en su juventud, Francisco se dedicó al comercio, explotando cascarilla y café en las montañas de Puno. 

Fue recién en 1874 que Bolognesi ingresó a la amada de artillería con el grado de teniente coronel, participando en numerosas campañas militares como la guerra con Ecuador, en 1859, y en las filas de Ramón Castilla en su lucha para derrotar al Presidente Rufino Echenique. A los 55 años, Bolognesi decidió retirarse del ejercito, pero al estallar la Guerra del Pacífico de inmediato ofreció toda su experiencia en los campos de batalla, siendo destacado a las fuerzas que debían guarecer Tarapacá. 
Tras la victoria peruana en Tarapacá, Bolognesi quedó al mando de nuestras fuerzas en Arica, donde tuvo la difícil misión de defenderla de la incursión del enemigo del sur. 

Días previos al 7 de junio de 1880, los mandos chilenos enviaron al mayor Juan de 
la Cruz Salvo para entrevistarse con Bolognesi y solicitarle la rendición de la plaza. 
La respuesta del coronel no fue otra que la memorable:
“Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”,


decisión que fue  respaldada unánimemente por sus oficiales. Tras la valiente respuesta, el asalto a Arica por parte de las fuerzas chilenas, superiores en cantidad y armamento, se inició a primeras horas del 7 de junio, encontrando al frente a un grupo de peruanos que defendió con vehemencia el suelo patrio. En el fragor de la batalla y mientras dirigía a sus hombres, el coronel Bolognesi fue herido de bala y ultimado de un culatazo que destrozó el cráneo. 
Pese a que la victoria final correspondió al       bando contrario, el coraje de Francisco Bolognesi para defender el territorio peruano lo han convertido en uno de los héroes más admirados y queridos de nuestra historia. 

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